Las máquinas han vuelto, tiemblan de anemia bajo el acero. Me coloqué con la polaroid frente a la boca del metro. Esperé junto a la puerta principal de una factoría en Petrogrado ,hasta que las sirenas dejaron correr ríos de hombres. Les disparé con la cámara como si apuntara a sus rostros con un revolver negro. Hablaban entre ellos, y cuando el papel vomitaba sus cuerpos al instante robados , traté de escuchar sus voces . Dicen del traductor que fue visto en la torre de Tatlin.Lo vieron trepar la fábula sin tablas y confiar la invención de la utopía a una corriente de magma que creyó columbrar desde lo alto. El traductor no estaba en la fábrica pero las máquinas han vuelto.
Camarón de la Isla
Hace 11 horas
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