miércoles, 30 de junio de 2010

el viaje del traficante



Se escucha un coro al final de la avenida Nevski. Las lejanas voces imitan a un ejército de unicornios de papel atravesando los bosques. Los vencejos también parecen oírlo y vuelan enloquecidos desde un río cercano buscando la sombra de los aleros en los tejados. El traficante de sal hubiera querido correr hacia el final de la calle y encontrarse con las voces, pero ha quedado con una linotipista a la que tiene que dictar con urgencia un mensaje . Al llegar a su apartamento se precipita hacia el balcón y lo abre. No se han ido, aún se oyen, esquivando los árboles con sus cuerpos de papel. La linotipista se estira la falda hasta las rodillas, lo mira y queda a la espera. El traficante de sal cierra los ojos desde el balcón para escuchar mejor el coro y comienza a dictar.

domingo, 20 de junio de 2010

Patty Ice y Larie Lake



Querida Larie,
el psiquiátrico no es un lugar tan malo. Tenemos un jardín abandonado y el estratega, un interno que vino de la guerra, me proporciona mapas para mirar. En lo alto de la colina hay un quiosco de música donde se puede bailar al caer la tarde si no te ve nadie. Casi todos los años recibo noticias del traficante de sal donde me cuenta sus progresos en la búsqueda de mi traductor. Dibujo barcos encallados en las montañas . Han aparecido lápices en mis bolsillos y pienso que este pueda ser el lugar donde se almacenan las señales mudas de su escritura .

Querida Patty,
el psiquiátrico es un lugar extraño. Todos llevan el pelo desordenado y aunque no se salen del camino que marca la tierra junto a la vegetación les veo caminar en una suerte de rumbo amotinado. Me acuerdo de las olas y del vértigo buscando cosas azules en el jardín. Tengo un tapón y un trozo de tela y esta misma mañana encontré un hilo. También me llaman el resto de las cosas porque no son azules. Los nombres que toman las cosas que descarto y no guardo en los bolsillos .

jueves, 17 de junio de 2010

Olvido Express



Olvido Express murió atrapada en la puerta giratoria de un mítico hotel francés. Días antes se había entrevistado con el carpintero que ayudó a Marcel a montar su puerta doble en el apartamento del número 11 de la rue Larrey de París. Recordaba haber escuchado a los lobos aullar detrás de las puertas y a la ventisca azotarlas . O tal vez fueran niñas de domingo.
Pero antes de perderse en el cristal pasó la mano con la palma hacia arriba por el pulido suelo hasta alcanzar suavemente entre los dedos índice y anular una peonza que bailaba en la tarima y tendiéndola aún en movimiento sobre mi mano me miró y me dijo , ¿notas las cosquillas?

Patty Ice



Patty Ice estaba cerca de Detroit parada en el arcén de una carretera secundaria en el interior de un Buick rosa con viejos asientos de piel. Desde el asiento del copiloto miraba distraida el cuadro de mandos mientras tamborileaba con los dedos el precipicio de sus rodillas.Llevaba las uñas pintadas de rojo y sus manos eran tan blancas que parecían dos cajetillas de malboro . Sacó una cinta de cassette de la guantera y comenzó a deshilvanarla como quien tira de un brillante pétalo inacabable de color chocolate. Salió de coche y corrió atravesando los campos mientras agitaba la serpentina dibujando con ella formas en el aire. Tensando hacia el sol un pequeño fragmento que se rompió enredándose en un espino creyó ver la radiografía de un finísimo pentagrama. Los restos del baile quedaron a la intemperie.

jueves, 3 de junio de 2010

quinto jardín





El quinto jardín se oculta en la maleza que ha invadido de broza y basura el solar de la desaparecida fábrica de sombreros Medrano. No he perdido la esperanza de encontrar al traductor . En parte de la fachada que queda en pie vuela medio balcón donde los gorros han encontrado su nicho en las macetas. Una pamela esconde una salamandra y cerca de ella, camuflado entre los dientes de león, se intuye la forma de un borsalino. Un canotier frances se rinde al pico de un gorrión y reposa en el arranque quebrado de una viga . Como traficante de sal no se de la belleza de matorrales y sombreros. Vuelvo sobre mis pasos.

miércoles, 2 de junio de 2010

Cherry




Cherry es una mentirosa. Dice que vivió en la oreja de Dioniso ,en la ciudad de Siracusa , como concubina de un arquitecto sirio que le regaló un puente de termitas que cruzaban el bosque en dirección al mar. Habla de la humedad en el interior de los pabellones y de cómo lo vió llegar con su toga púrpura y depositar en la piedra un cesto con frutas. Que en aquel lugar yermo , donde sólo la voz cobraba vida , aquel bodegón improvisado inauguró una nueva era donde el eco del verbo eran limones amarillos.